Food for Thought — in Spanish — from Kennet Square

Chalkboard that says "Clase de academia de 2023" and lists childrens' names.

A note from Maureen: As an organization committed to the needs of the Latino community, we wanted to ensure that this episode, which details one man’s journey from Venezuela to the U.S., is accessible to a Spanish-speaking audience. While we are not (yet) able to produce a fully bilingual podcast, we have made Spanish-language audio and transcript available. We hope to share more stories that are completely accessible to Spanish speakers in the future.

LISTEN TO EPISODE 6 IN ENGLISH

Como organización comprometida con las necesidades de la comunidad latina, queríamos que este episodio, que cuenta la historia del viaje de un hombre desde Venezuela a los EE.UU., sea accesible para una audiencia de habla hispana. Mientras que no podemos (todavía) producir un podcast completamente bilingüe, aquí presentamos el audio y la transcripción en español. Esperamos compartir más historias que sean completamente accesibles para los hispanohablantes en el futuro.

ESCUCHA EL EPISODIO 6 EN ESPAÑOL:

Lea la traducción al español del episodio 6:

Kennett Square, Pensilvania es reconocido como el capitolio de champiñón del mundo. La ciudad está al sur de Filadelfia. 

De acuerdo a una leyenda, en el año 1885, dos agricultores de flores de la comunidad Quaker, plantaron champiñón para usar el espacio que tenían debajo de donde crecían sus flores. 

Lo que no es parte de la leyenda, es la realidad de toda la mano de obra física que es parte de cultivar champiñón. También, que este trabajo casi siempre ha sido hecho por trabajadores inmigrantes. 

Champiñón es un vegetal único, porque no es estacional. Entonces, durante los años, muchos diferentes inmigrantes han venido a Kennett para buscar trabajo en esta industria. 

En el siglo 19, eran inmigrantes italianos. En los 1950, eran obreros de Puerto Rico que se dedicaban a este trabajo. Pero en los 1970, empezaron a organizarse para luchar por más altos sueldos y mejores condiciones de trabajo. Ahí fue cuando los dueños de las fincas de champiñón reemplazaron los trabajadores de Puerto Rico, con trabajadores indocumentados de México, que no podían conseguir protección de las leyes laborales de los Estados Unidos. Muchos de estos trabajadores, eran hombres solteros que vivían en campamentos, conocidos por sus condiciones peligrosas. 

Durante los siguientes 30 años, cambios en leyes de inmigración permitieron a muchos trabajadores hacerse ciudadanos. Algunos hasta se hicieron dueños de sus propias fincas. 

Es una historia que todos sabemos.

ANITA: Para mí, cuando yo pienso de la comunidad que está aquí, trabajando duro, todos los días, haciendo el trabajo que ya hace mucho tiempo estadounidenses decidieron que no querían hacer…..

Hoy, muchos inmigrantes Mexicanos todavía vienen a Kennett Square. Pero también vienen muchos de Centroamérica, y más recientemente, de Venezuela. 

Con su centro de extraescolar alegre, y despensa de comida, Mighty Writers es unas de las organizaciones en Kennett Square que ayuda a los trabajadores en la industria de champiñón y sus familias. Muchos de los residentes ahí tienen dificultad con el acceso a la vivienda, el transporte, comida, atención médica y más.

ANITA: Sus manos tocan a la comida que llega a los platos de casi cada persona en los Estados Unidos, pero esas manos, por generaciones, han sufrido invisiblemente de inseguridad alimentaria. 

PRESENTADORA: Hola, yo soy tu presentadora, maestra en Filadelfia por muchos años, y escritora senior en Mighty Writers, Maureen Boland.

Bienvenidos al Mighty Writers podcast, un programa de historias que representan a la experiencia humana y nos adelanta más cerca a la compasión y conexión. 

En este capítulo, hablamos con Anita Davidson. Ella es la directora de distribución de comida en el centro de Mighty Writers en Kennett Square. 

Hace unos meses, Anita conoció a Nelson Alberto Contreras Gelves — un inmigrante Venezolano que llegó a Kennett Square después de escapar de la persecución política en su país. 

NELSON: Bueno, la consecuencia de eso, ya yo ya sabía que yo iba a caer preso. Por incumplir una orden que no era de cumplir.

Esta es una historia de amistad. 

Pero también, se trata sobre muchos temas: la intersección de comida, política, inmigración, comunidad e historia. Es un recuerdo para todos nosotros que tenemos ascendencia inmigrante a no olvidarnos de nuestra posición en el ‘sueño Americano.’

ANITA: ¿Beth,cómo estás? 

BETH: Bien.

ANITA: Gracias por venir hoy.

BETH: Bueno, acabamos de empezar….

PRESENTADORA: Cuando primero caminas dentro de Mighty Writer El Futuro en Kennett Square, la belleza del espacio te impresiona. 

Las palabras EL FUTURO KENNETT alumbran en un color amarillo vibrante, escrita en una pared que también está decorada con flores de papel, en diferentes colores y tamaños. 

Hay repisas llenas de arte de estudiantes y libros. Fotos de estudiantes y sus familias guindadas en la pared con mucho amor. 

Yakquelin Garduno, la directora de literatura nos saluda. 

YAKQUELIN GARDUNO: Los pilares de nuestro centro son educación, lectura y escritura, pero también cultura e idioma.  La gente siempre dice ‘Oh, se siente como una familia aquí.’ Yo pienso que los sofás ayudan mucho con eso, en hacer el espacio sentirse más como una casa. 

PRESENTADORA: Localizado en el centro de Chester County, Pensilvania, El Futuro sirve principalmente a muchos de los trabajadores Latinos y sus familias que ahora viven en esa área. 

El centro ofrece talleres de escritura, entrenamientos de trabajo, y un programa de extraescolar que es superpopular. 

Pero el corazón del centro es la despensa de comida. 

TRABAJADOR: ¿Cereal?

COMPRADOR: No.

TRABAJADOR: ¿Queso?

COMPRADOR: ¿Yogur?

PRESENTADORA: Acurrucado atrás en el centro, hay repisas altas llenas de productos enlatados, sazones, frutas y verduras frescas y más. 

Durante la semana, residentes que califican para recibir comida de emergencia pueden recoger lo que quieran. 

Anita es la directora de distribución de comida de El Futuro. Ella se encarga de todas las logísticas. 

ANITA: Es muy bello…Aquí he conocido muchas familias que entran para comprar y también sus hijos. 

PRESENTADORA: Familias vienen de muchos países: Guatemala, México, Colombia y Venezuela. 

Y mejor todavía, los niños que están inscritos en el programa extraescolar pueden recibir una comida caliente, preparada y cocinada en el centro.

Pero no siempre era así. Durante la pandemia del corona viro, trabajadores de El Futuro se fijaron que muchos estudiantes en el programa estaban llegando con hambre.

ANITA: Cuando llegó la pandemia, los niños no estaban recibiendo sus dos comidas al día en la escuela. Y sabes, cuando tienes hambre, no puedes pensar, y cuando no puedes pensar, claramente que no puedes escribir tampoco. 

PRESENTADORA: Pero cuando regresaron las clases en persona, Anita y otros empleados se enteraron de que los estudiantes no se estaban comiendo la comida que estaban recibiendo en la escuela. 

ANITA: Fue porque no sabían lo que le estaban dando. Y los niños no necesariamente tienen las palabras, y la habilidad, para preguntarle a un trabajador en la cafetería ‘¿Qué es esto?’

PRESENTADORA: Cuando descubrieron esa información, Mighty Writer El Futuro decidió preparar y cocinar comida para los niños que vienen a su programa extraescolar.  

ANITA: No solamente era para asegurarnos que los niños estén bien alimentados para poder pensar y escribir, también era para asegurar que no perdieran su identidad. La comida es una gran parte de nuestra identidad personal. 

PRESENTADORA: Me encontré con Anita hace unas cuantas semanas anteriores, para verla en acción en el centro. El sitio estaba lleno de energía. 

ANITA: Ahora es correr mucho de un lado del edificio al otro. Asegurarnos que estamos sirviendo a los compradores en la orden en que llegaron. Entreteniendo a los niños, dándole libros. Y también asegurarme que mi perro Jesse no esté acostado en el medio de donde llegan los carros porque él es del mismo color del asfalto. 

PRESENTADORA:  Anita es una pelota de energía poderosa. Se mueve fácilmente en el sitio, saludando a todas las familias que entran.

A primera vista, parece que ha hecho este trabajo por mucho tiempo. Anita dicec es porque ayudando y sirviendo a otra gente siempre ha sido una parte integral de su familia.

ANITA: Los dos lados de mi familia, de mi mamá y papá, emigraron a los Estados Unidos después que la Revolución Bolshevik fallo en Rusia. Yo no soy historiadora, pero básicamente, eso hizo a mis familiares refugiados políticos. 

PRESENTADORA: Los abuelos de Anita llegaron al Sur de Filadelfia en 1911, solamente cinco cuadras de donde ella vive ahora. 

ANITA: Cuando llegaron, siempre se encargaron de ayudar a otras personas y servir a la comunidad. Yo me críe en una casa de unión, mi mamá era la presidente de su unión local. 

Se dedicaron al elevamiento de personas que tienen menos que ellos. Pienso que eso es parte de ser Judío. Los Judíos tienen una historia de ser persecusados a través del mundo. ¿Después de saber todo eso, como no puedes ayudar? ¿Cómo no puedes dedicarte a ayudar a otras personas? 

PRESENTADORA: Anita creció como nieta de dos abuelos Judíos, en una comunidad en Filadelfia super diversa, en donde la comida era todo.

ANITA: Crecer en Filadelfia, en donde yo era estudiante en Central High School, en donde vivía en un lugar muy diverso, no siempre tuvimos un idioma en común. Pero si se podía comunicar en la mesa con la comida. 

PRESENTADORA: Anita siguió su motivación a ayudar gente, y empezó una carrera en tránsito público. Pero después de una mala experiencia, se fue de la compañía donde estaba trabajando. 

ANITA: Yo estaba procesando un trauma personal. Y mi mamá, que también es mi mejor amiga y una voluntaria con Mighty Writers por muchos años, ella estaba ayudando con la distribución de pañales en Kennett Square. Y un día, como a las cinco de la tarde, me llamó y me dijo, ‘Anita, acabo de tener el mejor día de mi semana. Tienes que venir conmigo.’  

PRESENTADORA: Por meses, su mamá le suplico que viniera con ella. Y al fin, un día, Anita fue.

ANITA: Y cada semana, me iba para la distribución en Kennett. Y cada semana, era el mejor día de mi semana. En cada otro lado de mi vida, no me sentía bien, pero en la distribución, si me sentía bien. Me sentía bienvenida por una comunidad de voluntarios y empleados increíble ahí. 

PRESENTADORA: Después de hacer voluntaria por un año y medio, Mighty Writers El Futuro le ofreció a Anita la oportunidad de ser líder en el departamento de distribución de comida. 

Desde ese día, no ha mirado atrás.

ANITA: Yo conozco la comida. Yo sé cómo alimentar una comunidad. Y sé cómo luchar por gente que típicamente son invisibles a la mayoría. 

MAUREEN: Puedes describir la vibrante comunidad y la región a la que sirves? ¿Y  también hablar un poco sobre algunas de las dificultades de la comunidad? 

ANITA: Estoy alegre de que lo mencionaste porque, normalmente, las noticias solamente hablan de familias separadas, del tráfico humano y sexual, pero en nuestro centro, solamente ves la belleza. Para mí, cuando yo pienso de la comunidad que vive aquí, que trabaja todos los días haciendo el trabajo que ciudadanos de este país no quieren hacer, porque decidieron no hacerlo….

Sus manos tocan a la comida que llega a los platos de casi cada persona en los Estados Unidos, pero esas manos, por generaciones, han sufrido invisiblemente de inseguridad alimentaria. 

PRESENTADORA: Anita dice que la vida en el campo de Pensilvania ha creado algunas dificultades para esta comunidad. 

ANITA: La primera cosa que vi fue que si no tienes un carro, la verdad es que no puedes hacer nada. No puedes ir a citas de médico, tienes que pagar para ir al trabajo. Pero más importante que nada, no tienes transporte para conseguir comida. 

Es una cosa increíble poder servirle a esta comunidad, y ver la belleza y la felicidad y alegría, y también saber que nuestro trabajo los apoya. 

MAUREEN: Yo no soy parte de esta comunidad, pero sé que otras personas también lo han dicho. Me siento tan bienvenida aquí. Hay una cultura aquí tan bienvenida que me impresionó porque no se encuentra en otros lugares. 

ANITA: Yo me siento delante y registro a las personas cuando llegan y les veo las caras cuando entran. Y después tú les dices gracias por venir, y que tengan un buen día, y ves la transformación en sus caras. Mientras vaya pasando el tiempo, vas conociendo las familias y los niños que son parte de nuestro programa de lectura. Los niños que de verdad son el futuro de nuestras comunidades y nuestro país. 

PRESENTADORA: Una de las amistades que Anita ha hecho en este camino es con Nelson Alberto Contreras Gelves.

ANITA: Cuando Nelson vino a nuestro sitio de comida por primera vez, la primera cosa que preguntó fue ‘¿Cómo puedo ayudar?’

PRESENTADORA: Cuando regresemos, el viaje arduo de un hombre a los Estados Unidos, y la comunidad que encontró en el último lugar que hubiera esperado…

NELSON:  Yo decidí venirme por la selva, pues. Por la selva, pasando los siete países. 

PRESENTADORA: Estás escuchando el Mighty Writers podcast. Ya regresamos….

PRESENTADORA: Bienvenido de nuevo al Mighty Writers podcast….yo soy Maureen Boland.

Nelson estaba afuera en Kennett Square un día cuando vio el camión de distribución de comida de Mighty Writers.

NELSON: Y entonces ahí se alertó. Veo que están repartiendo comida y están repartiendo ropa. ¿De dónde es? Yo le dije a la muchacha que me dijera dónde es, y me llevó al sitio…

PRESENTADORA: Una cosa llevó a la otra, y Nelson se conectó con Anita. Como dicen, el resto fue historia. 

Nelson emigró a los Estados Unidos en 2022 de Venezuela, y es uno de los muchos agricultores que trabajan en la industria de champiñón en Kennett Square.

A pesar de que trabaja muchas horas, estaba decidido a ayudar con la distribución de comida también.

NELSON: Trabajo de la 7 de la noche a 6 de la mañana. Llegaba yo, me echaba un baño y me iba para la distribución. 

Hago de todo un poco, pero recibimos la comida. Recibimos lo que son la charcutería, la hortaliza, los víveres. Recibimos también la comida de Filadelfia, la comida del banco de comida, y la comida llega ahí.

Posteriormente, uno la ordena en el sitio, para que el día de que den la comida, estén todo el instante llenos.

MAUREEN: Nelson, porque es tan importante para ti ayudar en el centro de distribución de Mighty Writers? 

NELSON: Ese trabajo voluntario me hace recordar un poquito cuando yo era joven en Venezuela. En Venezuela anteriormente daban lo que era el clan, el Mercal…Era una distribución grandísima donde nosotros repartimos prácticamente a un pueblo, pues, la comida por cantidad para ayudar a las personas. Entonces esto me hizo recordar un poquito, entonces para así ayudar a la comunidad y eso.

MAUREEN: Que te has fijado sobre la gente en tu comunidad en Kennett Square y su necesidad de comida? 

NELSON: Bueno, más que todo: La necesidad, pues. Hay personas que trabajan, ganan poco sueldo aquí, por decirlo así… pero es mucho la ayuda, pues, es mucha la ayuda que tiene Mighty Writers para la comunidad. 

NELSON: Imagínese, el sueldo a la hora le pagan a $10.50. Hay personas que ganan semanalmente de lunes a viernes o los siete días, seis días, casi $450 o $500. Uno se pone a fijar que uno va para la Walmart con $300, es poquitito el mercado que hace. Los productos ya están subiendo y eso tiene mucha ayuda. Mucha ayuda. 

PRESENTADORA: Después de hacer trabajo voluntario por tantos meses, Nelson se ha hecho en una parte fija de la comunidad de Mighty Writers. 

El dice que nunca imaginó que un lugar tan campesino, en Pensilvania, se sintiera como si fuera su segundo hogar.

NELSON: Estuvimos haciendo la distribución del viernes y quedó bastante comida. Y a nosotros nos lleva un reiteró para el trabajo…ese reiteró tenía una, lo que nosotros decimos en Venezuela, una buseta, una van. Y le dimos toda la comida al chofer y él la llevaba a las casas, que él más o menos sabe cuáles son las personas. En una casa viven más o menos 20-25 personas y él distribuye toda la comida. 

PRESENTADORA: Ese tipo de ayuda mutua y atención ha hecho la vida en Kennett Square una llena de cariño y pertenencia para Nelson, a pesar de todo lo que ha enfrentado.

Hace más de un año que Nelson era parte del Militar Venezolano, durante un tiempo de malestar social en su país. 

En enero del 2022, había elecciones de gobernador en el estado de Barinas, un área de Venezuela controlada por más de dos décadas por la familia del difunto Presidente Hugo Chavez. 

Pero el candidato de la oposición, Sergio Garrido, había ganado mucha popularidad en la región. Y Nelson dice que en el día de las elecciones, miles de residentes empezaron a reunirse afuera del edificio en donde estaban contando los votos. 

NELSON: Ese día de las elecciones, yo nunca había mirado una elección de gobernadores con tanta cantidad de militares en un estado. Todos los militares de todos los estados de Venezuela, estaban en el estado Barinas.

Yo era comandante de uno de esos puestos. Me mandaron para el CNE (Consejo Nacional Electoral). 

La gente estaban pidiendo resultado, que si no daban los resultados se metían en CNE.

Y hay personas que en el pueblo están manifestando con la bandera en alto, sin arma ni nada, y uno, pues armado. Nosotros teníamos fusiles, teníamos pistolas. 

PRESENTADORA: A las doce de la noche, los resultados todavía no estaban anunciados. Nelson dice que eso era muy raro y sospechoso. 

Había mucho en juego: el fin de 22 años de gobierno del partido socialista en la región de Barinas. 

Había muchos reportes de interferencia del partido gobernante que circularon durante las elecciones. 

Los grupos de gente crecían más agitados, lo más que esperaban. En ese momento, Nelson se dio cuenta de que la presidenta del Consejo Nacional Electoral estaba afuera del edificio en donde estaban los votos. 

En contra de órdenes, Nelson y otros diez miembros del ejército se le acercaron y le exigieron que entrara al edificio y anunciará los resultados de las elecciones a la gente de inmediato.

Nelson dice que después de mucha angustia y de ida y vuelta, finalmente la presidenta se puso de acuerdo. 

NELSON: Yo le quité las llaves y abrimos la oficina del CNE. Tenía los resultados del chavismo y de la oposición. Yo agarré el acta electoral donde el 90% era de Sergio Garrido.

La señora, la presidenta del CNE, salió llorando al frente de 3,000 personas y dio los resultados como debería. Se alzó el acta…el gobernador salió de Sergio Garrido. Esas 3,000 personas salieron a celebrar por toda la calle. 

NELSON: La consecuencia de eso ya yo sabía que yo iba a caer preso. Por incumplir una orden que no era de cumplir … Una vez que yo hice eso, me fui al comando, entregué el armamento y ahí decidí irme. 

PRESENTADORA: Considerado un traidor por trabajar contra el gobierno y ayudar a publicar los resultados legítimos de las elecciones, Nelson huyó a la casa de su hermana cerca de la frontera de Colombia.

NELSON: Le dije lo que estaba pasando, ella me apoyó, me dijo ‘Hijo, véngase para acá’. No le dije a mi mamá, no le dije a mi esposa, no le dije a nadie. 

Al día siguiente, a las 05:30 y 06:00 de la mañana, ya me están buscando…todas las organizaciones, el ejército y la Guardia Nacional. Todos me andaban buscando a mí, principalmente como jefe. 

Mataron a dos compañeros míos. Lo mataron porque lo miraron solo en la calle, entonces lo colocaron como un enfrentamiento. 

MAUREEN: Esperabas que si no huías te iban a matar como a dos de tus amigos o te iban a meter 15 años en la cárcel… Entonces una vez cuando llegaste a la frontera entre Venezuela y Colombia y decidiste huir, ¿qué pasó después? ¿Cómo fue tu viaje por Colombia hasta la frontera y Estados Unidos?

NELSON: Yo decidí venirme por la selva, pues. Por la selva, pasando los siete países. Pasar la selva, yo me sentía una persona aliviada, ya una persona libre, por lo que hice. Posteriormente, llegué a México y me entregué aquí a los Estados Unidos. 

MAUREEN: Y cuando finalmente cruzaste de México a Estados Unidos, ¿cómo fue ese momento?

NELSON: Yo me sentía una persona normal…Normal porque no tenía esa mente que me pueda pasar algo, pues. Más miedo, más miedo sentía si me quedaba en Venezuela. 

PRESENTADORA: Después que le permitieron entrar a los Estados Unidos, Nelson viajó a Pensilvania, donde su hermano ya vivía.

Y más de un año después del difícil viaje de Nelson, ha comenzado a ganarse la vida en Kennett Square.

NELSON: Yo trabajaba anteriormente de día. Primero era operador de una máquina amando a 19 personas. Yo opero una máquina…

MAUREEN: ¿Cómo es trabajar con Anita? ¿Cómo es Anita?

NELSON: Anita, cuando yo la conocí, es una persona muy amable, muy cariñosa con las personas que llegan día a día a buscar comida…Más que eso, es como si fuera una hermana para mí. ¿Me entiendes? Ya hemos creado un grupo de familia. Como si fuera familia mía. 

PRESENTADORA: Anita dice que también siente una cercanía familiar con Nelson.

ANITA: Cuando Nelson vino a nuestro sitio de comida por primera vez, la primera cosa que preguntó fue ‘¿Cómo puedo audar?’

Cuando conocí a Nelson, no sabía nada de su historia. Y él me dijo, ‘Avísame cuando debo de estar aquí y estaré aquí.’ Él viene con una gran actitud y hace el trabajo más duro que nadie. Por supuesto, me siento cercano a él, por nuestras historias de persecución política. Y esa es la historia de tantos que han venido a hacer los Estados Unidos lo que es hoy.

PRESENTADORA: Para mí y muchos más, es muy claro que Nelson tiene mucho por delante en su vida. Entonces le pregunté, qué sueños y esperanzas tiene para el futuro. Esto es lo que dijo.

NELSON:  El trabajo aquí…Lo que me salga, pues. Mientras que tenga vida y salud. Siempre permanece en cualquier trabajo que me pongan, pero siempre teniendo la inteligencia, la malicia, pues.  

Y aquí, en los Estados Unidos, uno no sabe más adelante. De repente puedo formar una familia aquí….

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Como mis abuelos paternos, mi abuela materna también era hija de inmigrantes irlandeses. Hasta los 1970, ella vivía en una cuadra en el suroeste de Filadelfia, en donde vivían muchas generaciones de familias irlandesas.

En los 1980, muchas familias de Vietnam empezaron a mudarse al barrio, mientras que las familias irlandesas comenzaron a mudarse a los suburbios. Al principio, mi abuela estaba preocupada por sus nuevos vecinos del sudeste asiático, pero tampoco tenía deseo de irse y ser parte del éxodo a los suburbios.

Fue cuando sus nuevos vecinos comenzaron a dejar verduras que habían cultivado en sus patios, que ella comenzó a ablandarse.

Aunque ella nunca fue una gran jardinera, fue especialmente sorprendente para ella ver la abundancia de parcelas tan pequeñas. Solo se había preocupado por los bordes, plantando algunas plantas anuales baratas de la tienda de la esquina año tras año. Pero sus vecinos usaron cada centímetro... y las plantas crecieron, como mini-bosques.

Durante los días largos de verano, me paseaba por el callejón para mostrarme a sus vecinos. También, me mostraba las cosas nuevas que estaban creciendo del suelo. Saludando a sus amistades mientras trabajaban en sus patios y limpiaban las malas hierbas con sus sombreros, me señalaba y decía, demasiado alto, "nieta".

Los vecinos después presentaban una foto de un nieto o llamaba a algunos de los suyos que estaban en casa, gritando la palabra vietnamita para nieto varias veces.

Mi abuela y sus nuevos amigos no habrían tenido el lenguaje ni la voluntad para hablar sobre las guerras y la pobreza que moldearon sus vidas, aunque tenían algo en común. Era todo jardines y nietos. Eran todas las cosas que crecen.

Cuando pienso en el odio basado en el miedo y la crueldad basada en la economía que los inmigrantes y refugiados siempre han enfrentado en este país, me pregunto si las pequeñas parcelas detrás de las casas en el vecindario de mi abuela tienen algo que enseñarnos.

Cuando mi abuela pensó en plantar, sus ojos se dirigieron a los bordes y las cercas: compró plantas que sabía que morirían. Ella plantó su jardín con un sentido de limitación, mientras que sus vecinos imaginaron abundancia y luego cultivaron un bosque de alimentos.

Si tan solo mi abuela hubiera podido ver cómo el sol brillaba en cada centímetro de ese patio.

Si tan solo pudiéramos entrenar nuestra visión sobre el enorme valor que proviene de las personas que arriesgaron sus vidas y dejarían sus hogares para venir aquí a trabajar.

Muchos de nosotros miramos a nuestro alrededor y pensamos en lo que podemos perder en lugar de lo que podemos ganar. Mientras tanto, nuestras propias historias son a menudo testimonio de esa misma abundancia. Cuánto perdemos cuando no podemos ver las parcelas de verde iluminadas por el sol, que está en frente de nuestros propios ojos.

PRESENTADORA: El Mighty Writers Podcast es presentado por Mighty Writers, una organización sin fines de lucro en Filadelfia que enseña a los niños a escribir.

Puede obtener más información sobre nuestro trabajo en mightywriters.org.

El productor ejecutivo del podcast Mighty Writers es Tim Whitaker.

Este episodio fue producido en colaboración con Rowhome Productions.

Los productores ejecutivos de Rowhome son John Myers y Alex Lewis.

Nuestra productora principal es Sojourner Ahebee. 

La mezcla y masterización final fue hecha por Justin Berger.

Elizabeth Estrada fue nuestra traductora y consultora bilingüe de idiomas para este episodio.

Sergio Galeano fue nuestro actor de voz.

El tema musical original es de Jim Morgan.

Este episodio también presenta música de Blue Dot Sessions.

Un agradecimiento especial al MW El Futuro Yakquelin Garduno, Angel Santiago, Natalia Santiago Vasquez, Sara Dickens Trillo

Muchas gracias a Patrick Cooper y Fireside Studios por su apoyo con este episodio.

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¡Gracias por escuchar, y nos vemos la próxima vez!

 

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